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El Gran Pez: Simbolismo.

El gran pez es un relato basado principalmente en tres aspectos filosóficos y psicológicos: La grandeza y la libertad del ser humano, la persecución de los sueños y por último, la toma de decisiones sobre en qué creer. Todo ello mediante la hipervinculación de incontables metáforas con las que se crea un contexto en el que difícilmente se logra diferenciar con exactitud, lo fantástico de lo real.
Will Bloom: Al contar la historia de la vida de mi padre es imposible distinguir entre los hechos y la ficción, entre el hombre y el mito.

El gran llamativo de la presente película es el magistral manejo de múltiples elementos simbólicos, que tienen como finalidad establecer una especie de crítica constructiva ante la perspectiva que adoptan las personas sobre sus futuros y sus sueños; tomando como objeto de estudio mediante estos innumerables simbolismos, la relación entre persona-sociedad y la influencia recíproca entre estas.

La protagónica imagen del pez es una metáfora de las personas, y el entorno donde nade ese pez, sea pecera o el río, es la metáfora de los paradigmas limitantes que adoptan las personas. Esta premisa nace para luego desarrollarse a partir de que Edward Bloom lee sobre el pez dorado:

“Si se guarda en un pequeño recipiente, el pez permanecerá pequeño; si tiene más espacio puede doblar, triplicar o cuadriplicar su tamaño.”onesheet

Al reflexionar sobre dicho contenido, Edward se autoprograma mentalmente dentro de un nuevo y revolucionario paradigma, y es que él, como cualquier otra persona, puede alcanzar todo lo que se proponga en la vida.

Teniendo en cuenta que en realidad Edward nunca sufrió del “crecimiento desmesurado” en su adolescencia y que no era cuestión de providencia natural la grandeza que él alcanzaría, se entiende entonces que nuestro protagonista fue siempre una persona común y corriente, pero que marcó la diferencia mediante sus decisiones basadas en un condicionamiento mental no limitado ni sujeto a terceros.

Es así que, la “pecera o el río” simbolizan con exactitud la perspectiva que tiene una persona sobre su “rango de acción” en la vida. Si una persona cree que no puede hacer algo o no puede alcanzar determinado sueño o meta, entonces está nadando dentro de una pecera; pero si esa persona cambia su perspectiva y se da cuenta que puede alcanzar todo lo que se proponga, entonces se habrá librado de los límites de su pecera y estará nadando en la inmensidad del río. Solo de esta manera se puede alcanzar la grandeza soñada.

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