You are here: Home > Libertad, Temperamento, Valores > La tumba de las luciérnagas: La guerra fuera del campo de batalla

La tumba de las luciérnagas: La guerra fuera del campo de batalla

Al pensar en la Segunda Guerra Mundial, se nos pueden llegar a venir a la cabeza las consecuencias del conflicto entre las Potencias del Eje La tumba de las luciérnagas(Alemania, Italia y Japón) y el bando de los Aliados pero, ¿Qué ocurrió en aquellos países como Japón en los últimos meses de la guerra? ¿Cómo lo vivieron aquellos ciudadanos de a pie que no participaban en el conflicto bélico de forma directa? Es en este contexto del Japón de 1945 donde transcurre esta historia.

El conflicto armado y sus víctimas

Durante el verano de 1945, Japón es bombardeado con bastante frecuencia por los estadounidenses. Seita, un adolescente de 14 años y su hermana Setsuko de solo 5, deberán sobrevivir en Kobe, recientemente presa de estos bombardeos. Se trata de un momento de la historia en el que, tras la partida de su padre, un almirante de la marina imperial japonesa y la repentina separación de su madre, la única opción que les queda es irse a vivir con su tía o vivir por sí mismos.

La demostración de amor fraternal que demuestran Seita y Setsuko el uno al otro, sabiendo que solo se tienen a sí mismos (sobre todo Setsuko, que depende casi completamente de su hermano mayor), y teniendo en cuenta que se encuentran en un contexto que solo transmite odio y desesperación a su alrededor. El amor y el instinto de protección que profesa a su hermana, así como la lucha por la superación ante las dificultades, son indispensables en la lucha por la supervivencia para Seita.

Estamos ante una dura historia basada en acontecimientos históricos, que posiblemente acabasen cambiando completamente la vida de miles de personas, en un contexto donde el hambre hacía estragos ante la escasez de recursos y cada día había que estar alerta ante una posible amenaza de bombardeo aéreo.

Aunque el protagonista tiene un “bando” determinado debido a la familia a la que pertenece, en lugar de querer entrar en la polémica sobre quién llevaba la razón o hablar de “buenos” y “malos” directamente, la trama principal se centra en cómo se vivió la guerra fuera del campo de batalla, donde también se sufrían irremediablemente los estragos de un conflicto que acabó por envolver a la mayor parte de nuestro planeta.

La película, dirigida por Isao Takahata, está basada en el libro de mismo nombre escrito por Akiyuki Nosaka.

Observando las luciérnagas

Tratándose de una película de animación de 1988, no podemos pretender comparar su calidad de animación con trabajos actuales, ya que los medios de hace 25 años y los de ahora no son los mismos.

Echando a un lado ese detalle, lo cierto es que se trata de un estilo definido, destacando los tonos tierra opacos que definen la desolación de la guerra, a los que se anteponen los colores brillantes de las luciérnagas y los recuerdos de un pasado no tan lejano para los protagonistas.

Supervivientes de la guerra

En esta película debemos destacar principalmente a dos personajes: Seita y Setsuko.

Seita es un joven de tan solo 14 años, cuyo padre es un almirante de la marina que ha partido a la guerra, quedando él como el hombre de la casa para su madre y hermana. Es un chico obstinado y luchador, que no se rinde ante las adversidades. A pesar de su corta edad, debe ser fuerte por su hermana y él mismo para sobrevivir.

Setsuko es una pequeña niña de 5 años, muy apegada a su familia, cuyo mundo no va más allá de ellos. Es muy alegre, aunque al principio, cuando algo no le gusta, se pone a llorar (como cualquier niña pequeña realmente). Con el transcurso de la historia vamos viendo su evolución, nada favorable la verdad, pero que nos hace quererla más con cada escena que transcurre, acabando por cogerle bastante cariño para cuando llegamos al final.

Además de estos dos, debemos destacar a otros dos personajes igualmente importantes en la trama: la madre y la tía de los chicos.

Por un lado, la señora Yokokawa es una mujer que, a pesar de no aparecer demasiado en la película, es un punto clave en el estado emocional de los protagonistas, ya que se trata de su madre. La separación de Seita y Setsuko de ella es bastante dolorosa para ambos, sobre todo para la pequeña Setsuko, que al principio no para de llorar porque quiere volver a verla y las circunstancias no se lo permiten. Posee un carácter amable por lo que podemos ver de ella, y parece ser que sufre del corazón, por lo cual siempre lleva consigo sus medicinas.

Por otro lado, encontramos a la tía de Seita y Setsuko. Es una mujer que acoge a los niños en su casa simplemente porque son miembros de su familia, pero no demuestra demasiado afecto hacia ellos, solo el justo y necesario que conlleva sus lazos familiares. Cuanto más tiempo van pasando los niños en su hogar, más se nos va mostrando la aprehensión que posee hacia los ellos, llegando a un punto crítico.

Todos los personajes poseen una personalidad única y bien definida, lo que nos puede permitir llegar a familiarizarnos con ellos y meternos de lleno en la película. No se trata de una historia muy agradable, pero los protagonistas cumplen perfectamente sus respectivas funciones.

Sonidos del pasado

El apartado de sonido de esta película es destacable gracias a su banda sonora, realizada por Michio Mamiya. Se trata de un conjunto de composiciones bastante completo, con temas muy emotivos que nos permitirán adentrarnos en la historia para poner nuestros sentimientos a flor de piel.

En conclusión, estamos ante un gran drama bélico que es recomendable para todas aquellas personas que no sean demasiado sensibles, aunque a éstas últimas también, pero con un pañuelo al lado, ya que seguramente les acabará haciendo falta.

  • Facebook
  • Twitter
  • RSS

Leave a Reply


seis + = 14