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Clint Eastwood. Una retrospectiva – Libro sobre cine y valores

Clint Eastwood ha alcanzado el estatus de icono sin igual en la historia del cine. Durante más de seis décadas ha protagonizado películas significativas, primero como actor de éxito, y después en calidad de director inteligente e inquieto, al que muchos consideran “el último clásico de Hollywood”. Desde los spaghetti-westerns rodados en Italia y España (Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966), con la inolvidable melodía de Ennio Morricone), y pasando por su tándem con Donald Siegel, que le llevó a la fama y reconocimiento internacionales (La jungla humana (1968), Harry el sucio (1971) y Fuga de Alcatraz (1979), junto a parodias del western como Dos mulas y una mujer (1970), con Shirley MacLaine como antagonista), Eastwood se forjó una imagen de personaje duro, violento y justiciero, alguien que asume el peso de poner orden —a su manera—, dentro de un sistema podrido. Don Siegel le ayudó a seguir modelando su célebre personaje, el implacable inspector de policía Harry Callahan, en las secuelas Harry el fuerte (1973) y Harry el ejecutor (1976).

En su última etapa, ya como director de creciente prestigio, Eastwood sorprendió con películas discutibles pero muy sólidas: Sin perdón (1992), que intentó recuperar el western homenajeando a Leone y a su maestro Donald Siegel y con la cual consiguió el primer Oscar de su carrera; Un mundo perfecto (1993), con Kevin Costner como coprotagonista; En la línea de fuego (1994), con John Malkovich como antagonista; la romántica Los puentes de Madison (1995), con Meryl Streep como partenaire… y nuevos thrillers: Poder absoluto (1997), para el que compondría también la música, Ejecución inminente (1999), Deuda de sangre (2002), Mystic River (2003) y Million Dollar Baby (2004), con la que ganó el segundo Oscar de Hollywood como director. Su díptico bélico Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima (2006) figurará también entre las mejores películas del género. Todavía más perfecta resulta El intercambio (2008), una de las obras mayores del maestro norteamericano. Ese mismo año 2008, Clint Eastwood anunció su despedida como actor, y dirigió —e interpretó por última vez—, otro filme significativo: Gran Torino (una revisión autocrítica de sus populares personajes violentos), en la que Eastwood parece ajustar cuentas con el pasado a través de un relato de perdedores que ha sido también su filme más taquillero, debido quizá a su valentía al tratar temas de gran hondura humana y existencial. A esa película testamentaria le seguiría el biopic —sobre Nelson Mandela—, Invictus (2009), con Morgan Freeman como el líder anti-apartheid, y la trascendente Más allá de la vida (2010), con Matt Damon como protagonista, que apunta tímidamente la existencia de la vida después de la muerte. En definitiva, este gran actor, director y productor, además de compositor, está dando, en plena madurez, una lección del mejor cine.

 

La frase del libro (Clint Eastwood, página 266, hablando sobre Cartas desde Iwo Jima):

Cada película que hago me enseña algo, y por eso sigo haciéndolas. Estoy en un momento de mi vida en el que seguramente podría parar y dedicarme a jugar al golf. Pero filmando estos dos filmes sobre Iwo Jima aprendí mucho sobre la guerra y el carácter. Y también aprendí mucho de mí mismo.a

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