You are here: Home > Seguir la propia conciencia, Temperamento > In Good Company, de Paul Weitz (2004)

In Good Company, de Paul Weitz (2004)

Dan Foreman (Dennis Quaid), lleva veinte trabajando en el semanario Sports America, en la que ocupa el cargo de director de publicidad. Acaba de celebrar el mejor año de la revista —gracias en gran medida a la forma de negociar de Dan y al equipo del departamento que dirige—. Las noticias del embarazo de su esposa y de la admisión de su hija mayor, Alex (Scarlett Johansson) —en la exclusiva Universidad de Nueva York— hacen feliz a Dan. Pero cambios en el accionariado de la empresa traen al joven y ambicioso ejecutivo Carter Duryea (Topher Grace), de veintiséis años y que Globecom —la multinacional que acaba de adquirir la revista—, ha designado como jefe de Dan. Carter no es el triunfador que parece: acaba de romper con su novia y carece de una familia tan unida como los Foreman. Por ello se autoinvita a cenar a la casa de éstos, y acaba iniciando una relación con Alex… La película habla el peligro de la deshumanización en las grandes corporaciones, de la conciliación entre la vida laboral y la familia, la competitividad, y —sobre todo—, del choque generacional entre los veteranos y los jóvenes cracks que revolucionan el mundo empresarial sin atender a la experiencia de los que les preceden, pues son valorados por un empuje juvenil que oculta muchas carencias.

“En concreto, la juventud —tan pasajera y cambiante como la madurez o la ancianidad—, ha dejado de ser sólo una etapa de la vida y se presenta una y otra vez como ideal, como virtud. Ser joven es el ideal a conseguir por todos los medios. Ser viejo, en cambio, desprestigia a la persona. Desprestigio que, cada vez más, se paga con el abuso, con el desprecio o con el asilo…”

  • Facebook
  • Twitter
  • RSS

Leave a Reply


× tres = 27